De tanto hablar de formatos se nos olvidaban los ornatos y últimamente el extrañamiento, la figura retórica reina después de la metáfora, pide a gritos que le dediquemos unas líneas. Empecemos por ver unos ejemplos. Aquí mujeres y hombres en su contexto (publicitario) habitual:

 

“Blurred Lines”, videoclip de Robin Thicke (2013).

 

Y aquí extrañamiento de hombres en el lugar de las mujeres:

 

“Blurred Mas”, gag de Polònia (TV3, 2013).

 

Ahora extrañamiento de políticos en el lugar de los ciudadanos (si no soportas a Amaral, quita antes el volumen):

 

“Ratonera”, videoclip de Amaral (2014). Ilustraciones de Alberto González Vázquez.

 

Extrañamiento de mujeres-objeto sexual en el lugar de los peatones:

 

“Poses” de Yolanda Domínguez (Madrid, 2011).

 

Extrañamiento de militares en el lugar de una ciudad occidental en pleno siglo XXI:

 

TONBRIDGE-3431933

Fotografía de Peter Macdiarmid (http://www.mirror.co.uk/news/uk-news/world-war-one-photographs-mixed-3433146).

 

Wikipedia define así el extrañamiento: «todas aquellas intervenciones sobre las formas artísticas que tienen como objetivo el hacerlas extrañas a su misma naturaleza creando de este modo en los destinatarios un sentimiento de alienación o, mejor dicho, de descubrir que usualmente están alienados.»

 

En otras palabras, shock por descontextualización. Y del shock y la perplejidad a la duda y la desconfianza solo hay un salto. Vamos, que si le encargaran a alguien que se inventara una figura retórica que pusiera sobre el tapete la actitud crítica, la primera figura de la lista sería, sin duda, el estreñimiento. Extrañas y dudas. Un ejercicio mental la mar de saludable.